Thursday, March 06, 2014

Alejandro Jodorowsky Genio y su psicomagia.


Me acababan de extirpar la vesícula biliar un par de semanas antes y estaba de incapacidad recuperándome, buscando en qué entretenerme en mi oscio obligatorio de reposo encontré entre el material cinematográfico disponible en DVD de su colección, un cuarteto de Alejandro Jodorowsky que incluía: Fando y Lis; La Corbata; El Topo y por supuesto La Montaña Sagrada. Aún con los puntos adheridos al vientre me dispuse a ver Fando y Lis, sabiendo que era la primer película que se había estrenado del director en México en aquel 1967 y que le había costado la censura y expulsión de nuestro país por sus excentricidades teatrales y lenguaje cinematográfico absurdo. Estaba yo además leyendo, “La danza de la realidad” en una injundiosa gana por entender la mente del maestro a quien por años llevaba admirando y siguiendo. Me encontré con una película muy sencilla, claramente de bajo presupuesto, nada reactiva y sí con muchos simbolismos –ya caracteristicos del director- en donde la metáfora representada por los personasjes emulan la ahora bien entendida manipulación existente entre las dos personas que se involucran en una relación de pareja heterosexual. Durante la historia, los personajes recorren en la ciudad de “Tar” varios escenarios en los que uno al otro intentan ayudarse a trascender sus propios demonios, Fando por su parte muestra la facilidad de caer en la tentación de la promiscuidad y el abandono del ser amado, mientras que Lis por su parte al enfrentarse a su soledad femina recuerda tristemente las huellas de dolor que el ultraje infantil dejó en su memoria. Escenas en blanco y negro en donde pasan de paisajes de pedregal, a la coartación de la libertad y la expresión jodida en una época en la que el cine mexicano se encontraba en un parteagüas cultural. La actitud de los personajes me desesperó tanto que logró su objetivo psicomágico, claramente la debilidad y dependencia del personaje femenino frente a su amigo, logró destacar en mi -una vez más- la reflexión sobre el rol de la mujer en la sociedad, y era tan simple que sólo por el hecho de que Lis no se parara del carrito sobre el que durante toda la película Fando la pasea entre los escombros y en el que nunca suelta una muñeca y un tambor, que es el único recuerdo de su padre y por lo cual al final terminan enojándose a grado tal que Fando arremete contra Lis y aunque no se ve que claramente cause su muerte con las pedradas que le avienta, al cierre de la última escena se ve al personaje interpretado por Sergio Klainer llorando en la tumba de su amiga Lis, a quien interpreta una hermosa Diana Mariscal. Por supuesto en su época esta pachequez basada en la pieza de teatro homónima de Fernando Arrabal y que él mismo, Jodorowsky y Topor radicados en París, Francia fundaron el movimiento Pánico y con esta película entre muchas de sus otras manifestaciones de performance llamadas “Efímeros”, Alejandro Jodorowsky causó revuelo después de su estreno, expulsándolo del país y a raíz de entonces cargando con la fama de “fantoche” que lo acompañó practicamente hasta que hace unos años, en donde la razón de la consciencia le dio la razón en su maestría psicomágica, y claro que el escándalo fue en gran parte por la escena de desnudo de Diana Mariscal. Esto paradójicamente, si evaluamos el contexto del cine mexicano en aquel año de 1967, se estrenaban al mismo tiempo películas como Los Caifanes, Pistoleros de la Frontera, Virgenes de la nueva Ola, y Corazón Salvaje que tampoco se caracterizaban por su pudor visual. A nivel internacional títulos como Bonnie & Clyde, Casino Royale, Barbarella, Camelot y El Graduado, claramente también impulsaban la renovación del pensamiento sexual, cultural y artístico en el mundo y “Jodo” como yo le digo de cariño, desde su trinchera underground puso su grano de arena para que hoy en día ya no expulsemos a alguien por utilizar su derecho de libre expresión a través del cine. Así yo y mi cirugía trascendimos en aquellas escenas medio ridículas pero llenas de significado, llenas de pensamiento retador y llenas sobre todo de reflexión y psicomagia.

1 comment:

Rodrigo Díaz López said...

Excelente reseña. "Fando y Lis" es una fábula vigente sobre la Sociedad contemporánea. La falta de comunicación es un signo latente en el transcurso de la película. La revista Cinelandia de Diciembre de 1968 calificó a "Fando y Lis" como una película "Camp", y como una historia que alude a los sueños. Adoro ésta película por ser una aproximación al mundo de los sueños, y sobre todo porque su composición es surrealista, la música de Mario Lozúa y Pepe Ávila (poco después integrantes de "Las Damas Chinas") es grandiosa, acompaña muy bien a la irreverencia e insurrección de las imágenes. Es un cuento bizarro, una película donde el público asistente puede verse reflejado.